El discreto encanto de la burguesía


Cuando era pequeño y me preguntaban qué querría ser de mayor, contestaba invariablemente: “yo, como mi tío Pepe”. Y es que el tío en cuestión – primo de mi madre – era la repera. Vivía en mansiones-palacio, con increibles autos en las cocheras y una servidumbre tan extensa que parecía un ejército. Era natural, dada mi corta edad, que me sintiera deslumbrado por aquella puesta en escena. Pero pasando el tiempo descubrí que los bienes materiales no dan la felicidad: ninguno de los novios elegidos por mis primas, chicos sencillos y trabajadores, merecieron el placet del futuro suegro, y éste, en consecuencia, no asistió a las bodas. Era un hombre muy rico, pero lo que más recuerdo es que murió solo en la habitación más cara de la mejor clínica barcelonesa.
Traigo esto a colación por la estadística recientemente publicada sobre ese 80 por ciento de universitarios españoles que sueñan con ser funcionarios. Salvando la diferencia de edad entre aquel niño que yo fuí y los veinteañeros de marras, me he visto retratado en ellos. Yo anhelaba como meta la vida muelle y lujosa de mi forrado pariente, y ellos ambicionan los altos sueldos blindados, el coche oficial con chófer y todas esas prebendas de las que disfrutan los políticos. Lo de servir al país, sólo algunos se lo plantean. La única diferencia que presentan con el crío de esta historia, reside en que ellos, por su edad y por sus estudios, tendrían que estar más formados.
Pero este tipo de reflexiones no pueden dejarse en el aire. Es preciso analizar el porqué de tal fascinación. En el caso del niño, panoli aún ante la vida, nos lo podemos figurar sin gran esfuerzo; pero, ¿cómo explicar el fenómeno de que apenas dos de cada diez universitarios aspiren a ejercer profesiones distintas a la de funcionario? La única respuesta que se me ocurre es que los jóvenes ven en los políticos, en cada uno de ellos, al mismo tío millonario que me fascinó en mi infancia. Ni por asomo sueñan con ser un Ruiz Mateos de gran éxito, porque ya saben lo que pasa por estos pagos. Y científicos, tampoco, porque tendrían que emigrar. Así que la mejor opción, la más prometedora, sin duda, es la de procurarse un padrino que les aúpe al Olimpo fascinante de la res pública, por el módico precio de venderle el alma. Y a vivir que son dos días.

© 2009 José Romagosa Gironella

“Puntos sobre las íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el 31 de Agosto de 2009

Anuncios
Explore posts in the same categories: Economía (temas varios), Social (temas varios), TEMAS VARIOS

Etiquetas: , , , , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: