¿Empujar en la misma dirección?


Uno de los problemas de algunos políticos (dicho sea con el mayor respeto) es que, a menudo, quieren vendernos una burra que no puede caminar. Insiste nuestro presidente regional – ha vuelto a hacerlo en su mensaje de Navidad – en que nuestra fuerza estriba en que empujemos todos en la misma dirección; cosa que sería formidable, pero que hoy por hoy es imposible. Puede ser que se haya logrado un pacto social con determinados interlocutores, como son esos sindicatos agradecidos que ya parecen verticales; pero no se ha logrado con la oposición, con los pequeños y medianos empresarios, con los trabajadores autónomos, con los agricultores, con los educadores, ni con los obispos. Es inútil apelar a esa fuerza omnipotente – “empujar en la misma dirección” – cuando algunos de los que claman por tal conjunción de esfuerzos han dedicado los suyos a desunir de nuevo a los españoles, por primera vez desde la prometedora década prodigiosa de nuestra transición política. ¿Cómo podríamos remar todos en la misma dirección, cuando la mitad de los españoles no está de acuerdo con el rumbo de obligado seguimiento que el Gobierno ha fijado?  Para muchos – y es lamentable que una parte importante de nuestra clase política no se entere – sería impensable empujar en la dirección marcada por unas nuevas leyes que, como han hecho saber al Ejecutivo, repugnan a su conciencia. Para otros, las medidas adoptadas para paliar la destrucción de empleo, reactivar la economía y restablecer la confianza, no son, en su opinión, ni en la de muchos economistas de relieve internacional, las medidas que la gravedad de la situación demanda.
Pero, sobre todo, la implantación de esas leyes terribles a las que antes aludía, que muchos interpretan como un ataque frontal al derecho a la vida, una andanada contra la familia, o una nueva y arbitraria persecución de cristianos, ha venido a hacer inviable el ideal de siempre – ahora utópico – de que todos los españoles empujemos en la misma dirección.
El señor Aznar, aún siendo un óptimo gestor, se equivocó con su decisión de meter a España en el conflicto de Irak; y el presidente Rodríguez Zapatero ha podido malograr, con sus innecesarias e inoportunas bazas, la ocasión de oro de que los españoles pidiéramos luchar de consuno por lo que debería haber sido nuestro objetivo central desde los mismos inicios de la crisis que hoy nos aflige: salir lo antes posible de ella, y corregir sus causas.
¡Qué lástima que nuestro presidente del Gobierno no haya intentado gobernar para todos, como prometió en campaña! En lugar de eso, ha optado por decidir unilateralmente sobre casi todo lo humano y lo divino. Con lo fácil que le habría sido limitarse a ser gestor de lo temporal, dejar a Dios las parcelas que Él domina como nadie y aplicarse la metáfora que nos aconseja a todos, pero a él con más precisión: “Zapatero, a tus zapatos”.

© 2010 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre las íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 04 de enero de 2010
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2 comentarios en “¿Empujar en la misma dirección?”


  1. Gracias por su amable saludo. Veo que usted también es observador. Ya somos dos. Pepe

  2. eusebio Says:

    Se nos da mejor empujarnos unos a otros, en cualquier dirección.


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