La audacia de la esperanza


“La audacia de la esperanza: cómo recuperar el sueño americano”, es el título de un libro publicado por Barack Obama en 2007. Doce años antes, en 1995, ya había publicado su primer libro, “Los sueños de mi padre, una historia de raza y herencia”. Curiosamente, en los títulos de ambas obras aparece el término “sueño”, en el sentido de deseo de algo mejor, lo cual puede hacernos sospechar que su autor, ¡Dios lo permita!, es un hombre de ideales: un soñador. En el caso de que así fuere, las primeras preguntas que nos gustaría plantear serían estas: ¿Atañe a la globalidad del mundo su sueño, o concierne únicamente a ese contradictorio país que alberga el 6 por ciento de la población mundial y consume el 60 por ciento de los recursos del planeta? ¿Coincide ese sueño de Obama con lo que ya todos identificamos con el egocéntrico “sueño americano”, o, por el contrario, retoma en alguna medida el ideal solidario de su hermano de raza, el malogrado Martin Luther King?
No nos basta que Obama pueda ser un buen presidente para “todo Estados Unidos”, como ha declarado Colin Powell, ni que el propio presidente electo afirme que “el cambio ha llegado a Estados Unidos”. Necesitamos que el nuevo presidente estadounidense sea capaz de luchar por llevar el cambio a todo el mundo, y de ver el planeta como la casa común de todos los humanos; que alcance a ser el primer presidente en la historia de esa Unión con el talento de comprender que su objetivo supremo debe ser el desarrollo equitativo de todas las naciones, y no el servicio a la desordenada avidez de sus propias multinacionales, o el incremento de la hegemonía mundial de su país; que pueda desmontar, en fin, esa idea tan extendida entre sus conciudadanos de que el único país que cuenta es el suyo.
Necesitaríamos, para empezar, que la nación más poderosa de la tierra devolviera a la ONU la superior autoridad que le usurpó, y, a continuación, que su nuevo líder comprendiera que el mundo, ese mundo que nos urge salvar, ya no empieza y acaba en Estados Unidos.
Necesitaríamos, en suma, que esa “audacia” que precede a la palabra “esperanza” en el título de uno de los libros citados, se manifestara ampliamente durante su mandato. Ello disiparía la negativa imagen que el estadounidense Stanley Payne ha querido propagar al comparar a Obama con un “traje vacío”.
Este columnista, por su parte, opta por confiar en él. No en balde ha triunfado, a pesar de su color, en unas durísimas elecciones; lleva personalmente a sus hijas al colegio, parece hombre de firmes principios, y… ¡escribe libros!

© 2008  José Romagosa Gironella
“Puntos sobre las íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 17 de noviembre de 2008
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