Una democracia en “dodotis” – I


En ninguna de las ocasiones en que este columnista se ha permitido una recomendación, o una crítica respetuosa sobre proyectos o actuaciones de alguna de nuestras Administraciones, se le ha hecho el menor caso. Frustra (hay otro verbo menos fino) comprobar que la opinión del ciudadano, a quien en definitiva se dirigen todos esos proyectos, planes o actuaciones, no pinta absolutamente nada. Su cometido terminó el día que acudió a votar.
Somos una ínfima minoría los ciudadanos que utilizamos la voz o la pluma para intentar influir, de la única forma que tenemos a nuestro alcance, en las decisiones finales de nuestros gobernantes. Al igual que ellos, o más si cabe por razones obvias, deseamos lo mejor para nuestro pueblo, y se nos convoca a “participar” porque el bienestar – nos dicen – “es cosa de todos”. Pero a la hora de la verdad constatamos que nuestros políticos se han vuelto arrogantes y se sienten ofendidos con nuestras observaciones. “Quién te ha dado vela en este entierro” – diríase que quieren advertirnos con su deliberado silencio, olvidándose, ahora que ya hemos votado, de sus pasados cuentacuentos sobre pueblos soberanos. No hay constancia de que un concejal haya sacado jamás a colación una determinada carta al director de un periódico, o una columna de opinión que se haya publicado acerca de algún proyecto o actuación municipal. Y a nivel provincial, o regional, todavía menos. No ha faltado el alto cargo que ha utilizado los medios para repetir al españolito de a pie la consigna kennediana “no preguntes lo que el país puede hacer por tí; pregúntate qué puedes hacer tú por él”. Supongo que se referiría a nuestro estricto cumplimiento de las ordenanzas de tráfico, o fiscales, porque a la luz de lo que denuncio en estas líneas lo que menos se espera de los ciudadanos por estos pagos es que osen meter baza en unos asuntos en los que sólo ellos creen poder meterla.
Toda una legión de grandes hermanos ha decidido que únicamente en su hermética cofradía es lícito pensar, opinar y proponer. Ellos son los de “dentro” y los electores los de “fuera”, por más coba que en sus discursos nos den. Quienes nos atrevemos a opinar, nos sentimos como la vecina “cansalmas” de la heroína de “La Bohemme”, aquella que admitía ser la pesada de costumbre “que la vien fuori d´ora a importunare”. Quienes, por ser ciudadanos pensantes, osamos incomodar, pasamos automáticamente a engrosar una especie de lista negra que hace que algún “alto dirigente” que siempre nos había tratado con respeto y simpatía, evite ahora saludarnos o ignore nuestros E-mails. Son los gajes del oficio; el pago que recibimos por tratar de responder adecuadamente a la democrática invitación de John F. Kennedy; por intentar hacer algo, en la medida de nuestras posibilidades, por nuestro bendito país.

© 2009  José Romagosa Gironella
“Puntos sobre las íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 02 de febrero de 2009
Anuncios
Explore posts in the same categories: Ética (temas varios), CARTA ABIERTA A..., Política (temas varios), Social (temas varios), TEMAS VARIOS

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: