Las lenguas del Quijote -I- “Haciendo boca…”


Inauguro esta columna, dedicada a las lenguas del “Quijote”, con el doble deseo de permanencia en las páginas de este diario a lo largo de la conmemoración del IV Centenario de la primera edición de la universal novela, y de poder analizar, de consuno con el lector, el “prodigio de expresividad y de arte” que en dicha obra se encierra. La certera frase entrecomillada, que es de Ángel Rosenblat, viene como de molde para calificar un texto, cimero en la Historia de la Literatura, en el que el habla propia de cada estrato social se nos hace presente de un modo magistral e insuperable. Ese “coloquio” entre las distintas formas de nuestra lengua, máxima invención de nuestro inmortal Cervantes, sigue brindándonos hoy, en el fondo y en la forma, la sorprendente cualidad de su validez intemporal. Reconocemos en ellas, a pesar del tiempo transcurrido, las mismas formas de nuestro idioma actual; o, cuando menos, sus formas más directamente precursoras.

Exploraremos esa obra – “Don Quijote de la Mancha”- con sencillez y humildad y desde el punto de visión del lector medio, no erudito. Sólo así podremos entendernos y saborear, paso a paso, observaciones y hallazgos – del modesto autor de estas líneas y de estudiosos de verdadera autoridad – dignos de ser compartidos. Cuatro siglos son muchos para que una obra literaria mantenga incólumes la frescura y el interés que ofrecía cuando se compuso. El “Quijote”, no obstante, lo ha logrado. Veremos, también, que el “Quijote” es más que la primera y la mejor de las novelas. Para ello nos apoyaremos, a menudo,  en algunos de los juicios y reflexiones que las mentes más preclaras han producido al respecto desde aquel siglo XVII en el que la mejor novela jamás escrita viera la luz.

He hablado del “lector”, porque sería absurdo conversar sobre el “Quijote” con quien no lo ha leído.  Tal vez esta columna sirva para animar a su lectura a aquellos que, por una razón u otra, aún no han sentido la necesidad de hacerlo. Sería imperdonable que dejásemos pasar esta histórica efeméride – la del IV Centenario – sin franquear la sicológica barrera que con frecuencia nos separa de tan caudalosa fuente de agua viva.

La distribución ya iniciada de esa edición de la empresa pública “Don Quijote de la Mancha 2005”, que se encarta en la campaña “Un Quijote, Un Euro”, conseguirá, sin duda,  – como ha declarado su presidente, don José María Barreda Fontes – “que todos los castellano-manchegos tengan en su biblioteca el paraíso que nos desea Borges, otro gran habitante del territorio del Quijote, un ejemplar, usado por la relectura, de la gran obra de Cervantes por la que nos conoceremos mejor a nosotros mismos”.

La misma empresa citada, creada bajo los auspicios de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para impulsar y dirigir los actos conmemorativos del IV Centenario del Quijote, ha lanzado, así mismo – en soporte DVD y a precio muy reducido – el  “Quijote” en dibujos animados; la producción española en la que to intervine como productor y que hace unos veinticinco años hizo las delicias de más de diez millones de españoles, niños y mayores. Otra nueva generación podrá, por tanto, saborear un producto audiovisual que convoca eficazmente a la lectura de la gran novela. Trátase en suma de conseguir que sea cada día menor el número de ciudadanos de esta Comunidad que no haya leído ese “Quijote” reconocido por todos como máximo exponente de nuestro común acervo cultural.

Balzac, Tolstoy, Flaubert, Carducci, el propio Shakespeare, coetáneo éste de Cervantes, y un sinnúmero de escritores célebres de todos los tiempos y latitudes, cuya lista sería imposible de reproducir, fueron devotos lectores del “Quijote”, obra literaria sobre la que volcaron unánimes y encendidos elogios. ¿Qué otro aval, qué otro impulso necesitamos los españoles, y en especial los castellano-manchegos para ponernos a leer, ¡pero ya!, tan importante obra? ¿No sentimos curiosidad por comprobar personalmente si son ciertos esos méritos y ese embrujo que en el mundo entero se atribuyen al “Quijote”? Resulta extraño observar que esta misma sociedad que a menudo se desvive por indagar en la vida privada  de personajes hueros que nada legan ni legarán jamás a nuestro tiempo, sea la que desdeña conocer esa gran historia en la que todos los tipos de España estamos representados.

Ningún español alcanzará a realizar plenamente la clásica consigna “noscete ipsum” (conócete a tí mismo) si no conoce el “Quijote”, porque es una lectura básica y fundamental para organizar nuestra personal y particular forma de ser, de pensar y de sentir.  Con razón insiste Barreda no sólo en la lectura, sino en la “relectura” de esta obra “por la que nos reconoceremos mejor a nosotros mismos”. Como ciudadano de un país en el que se lee muy poco, o en el que no se lee lo que más habría que leer, he pensado una y otra vez en que ello afecta negativamente a nuestra democracia porque impide el constante desarrollo del “mejor criterio” de los electores y pone en cuestión, por tanto, la calidad y madurez de su voto. Las lenguas del “Quijote” encierran por ello – y de añadidura – un incuestionable “valor” político.

© 2004  José Romagosa Gironella
“Las lenguas del Quijote”
Publicado en “Lanza, Diario de La Mancha” el día 19 de enero de 2004
Anuncios
Explore posts in the same categories: TEMAS CERVANTINOS

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: