Archivo para abril 2010

El idioma y las meninges

17/04/2010

El idioma y la mente tienen en común que los humanos sólo utilizamos una mínima parte de su inmenso potencial. Respecto al cerebro, aseguran los expertos que apenas aprovechamos el tres por ciento de su capacidad; y en cuanto al idioma, es evidente que el uso extremamente restringido que hacemos de él, o el directamente incorrecto, limita nuestras funciones cognitivas y discursivas. La consecuencia de ello no es otra que un razonamiento deficiente, falto de rigor semántico, y su inevitable secuela: una dificultad añadida a la hora de comunicarnos y entendernos. De aquí que las sociedades más cultas, aquellas que mejor uso han conseguido hacer del pensamiento y del lenguaje, sean las que han alcanzado un mayor grado de convivencia, organización y, en general, de desarrollo humano.
Como país poco distinguido por el hábito de la introspección – situación tal vez debida al clima y a nuestro extrovertido estilo de vida – España es una de las naciones que más maltrata su idioma. Comparándolo con Francia, o Inglaterra, defensoras a ultranza de sus respectivas lenguas, nuestro país sobresale por la nula protección que la lengua española recibe de sus instancias oficiales. Multitud de bustos parlantes lo ponen de manifiesto a diario, a través, sobre todo, de los medios de comunicación.
Es posible oír, de boca de un presentador de televisión (Protagonistas), una expresión como ésta: «….(fulanito) no se atiende a las consecuencias…», donde el verbo «atender» suplanta al reflexivo «atenerse». O a una terapeuta televisiva advirtiéndonos que una mala postura ante el ordenador puede acarrearnos malformaciones «congénitas». (Nunca habríamos supuesto que los efectos de una mala posición pudieran ser tan retroactivos). Nada nos sorprende ya que toda una ministra de Cultura nos diga que ha sido cocinera antes que «fraila», que el español está lleno de «anglicanismos», o que «el Rocío es la explosión de la primavera en el Mediterráneo». Tampoco nos altera escuchar a un maestro de Segunda Enseñanza que, hablando de los problemas de la educación, incurre en inaceptables dequeismos, o repite cuatro veces el adjetivo «importante» en su intervención de diez segundos.
El prolífico novelista Arturo Pérez Reverte ha señalado que «los españoles no tienen la culpa de ser incultos, o no la han tenido hasta ahora». Se refiere a que antaño sólo podían estudiar los hijos de familias acomodadas, mientras que hoy, con la enseñanza gratuita, la cultura está al alcance de todos. El problema es que ahora son pocos los que verdaderamente quieren estudiar. La cultura del esfuerzo feneció cuando empezamos a creernos ricos, y la búsqueda de la excelencia se está viendo sustituida por el culto a la mediocridad. Llegar a ser funcionario es, lamentablemente, el sueño dorado de la inmensa mayoría de nuestros universitarios. Y pocos nos atrevemos a reconocer que Jauja ha pasado a la Historia y que un 30 por ciento de fracaso escolar es un problema tan grave como el 20 por ciento de paro, porque vamos a precisar gente muy bien formada para deshacer tanto entuerto. 

© 2010 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día  12 de abril de 2010
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Carta a un niño que nunca nació

17/04/2010

Las noches de Semana Santa, y estos días de abril que ya van oliendo a libro, son propicios para releer alguna de esas obras que un día nos conmovieron. Al regresar a sus páginas con unos años más a la espalda, comprendemos el acierto de aquel impulso que nos movió a guardarlos. Esta vez le ha llegado el turno a un opúsculo de Oriana Fallaci, cuyo título, curiosamente, coincide con el de esta columna. Mientras el libro reposaba en mi librería, han pasado muchas cosas. Un servidor es tres décadas mas viejo, una cruel ley del aborto ha sido promulgada en mi país, y la célebre periodista italiana, su autora, ha fallecido. Escrito a lápiz en su página en blanco de respeto, leo: «9-8-82, vuelo Madrid-Nueva York». En efecto, recuerdo haberlo comprado ese día en un quiosco de prensa de Barajas, y, en particular, las horas que pasé leyéndolo, absorto, en aquel pájaro metálico. Conseguí en esa ocasión no adquirir uno de esos infumables best sellers que tantos viajes me habían arruinado. Y fiel a mi incorregible costumbre de poner notas en los libros, escribo, debajo de la antigua anotación, este dato que consigo en Internet: «Oriana Fallaci falleció en Florencia, su ciudad natal, el 13 de septiembre de 2006, víctima de cáncer». Influido por los benéficos mensajes aprehendidos de esta última Semana de Pasión, y sobre todo por sus palabras cruciales -Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida- esta última lectura de la confesión de la malograda periodista me ha apenado en extremo. Su libro, editado en el 75, está dedicado, expresamente, «a cuantos se plantean el dilema de dar vida o negarla»; y sus páginas, aunque se presentan en forma de carta, recogen las «conversaciones» que la autora mantiene con el hijo que crece en su seno, y que llega a alcanzar, antes de morir trágicamente, los tres meses de su existencia prenatal. No quiero entrar en el íntimo monólogo de Oriana con su hijo, porque es terrible el debate que con él mantiene sobre si acabará matándolo, o le dejará nacer. Tampoco quiero abordar análisis alguno sobre ese sueño que la escritora nos relata, en el que, con el hijo ya muerto en sus entrañas, se ve sometida a un juicio en la que ella es la encausada. El juzgador, personalizado por el buen médico que había visto todas sus recomendaciones rechazadas, (sic) se levanta y empieza a leer un papel: En presencia de la acusada, este jurado se reúne para juzgarla por el delito de homicidio premeditado, por haber querido y provocado la muerte de su hijo por desidia, egoísmo y falta del más elemental respeto hacia su derecho a la vida ….
Las doce páginas que siguen a esa acusación, y que describen el desarrollo del onírico juicio, deberían ser leídas atentamente por cuantos se plantean la disyuntiva de dar la vida o negarla. ¡Ojalá que la sincera confesión que Oriana nos legó en su libro, le hayan valido para acogerse a la misericordia divina! Pero, ¿tendrá Dios misericordia de un endiosado presidente de un gobierno que alentó la decisión errónea de centenares de miles de madres españolas?  

© 2010 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día  5 de abril de 2010