Mucho más que cenizas


Hoy, adelantando un día el calendario para aprovechar la festividad de Todos los Santos, celebramos el Día de Difuntos. Parece inapropiado este verbo cuando lo que haremos será rememorar las pérdidas más dolorosas que hemos sufrido en la vida: las de nuestros seres queridos. Trátase de una conmemoración antiquísima que nos confirma el hecho de que el hombre siempre ha reconocido, de un lado, la existencia de una divinidad superior y, de otro, la de su propia alma inmortal; sólo ha negado la existencia de Dios, y la del alma humana, cuando, víctima de la soberbia o la ceguera, se ha creido él mismo un dios.
La Fe cristiana, que está mucho más unida a la razón de lo que algunos suponen, nos habla de un espíritu eterno que sobrevive al cuerpo. Para la mitad de la Humanidad, la anual visita a las necrópolis implica el reconocimiento de la inmortalidad del hombre. No significa la mera recordación de unos seres queridos “físicos” cuya ausencia lloramos, sino la íntima comunicación con su alma imperecedera. De aquí que los cristianos, y cuantos creemos en la trascendencia, apelemos a nuestros difuntos para impetrar su intercesión, reiterarles la añoranza del tiempo compartido y transmitirles nuestra esperanza en un futuro reencuentro.
Se ríen los ateos, claro, de éstas nuestras convicciones. Las llaman supersticiones, y a los que las confesamos, pobres ilusos. No son capaces – y lo siento profundamente por ellos – de mirar en su interior y descubrir que también ellos tienen su alma. ¡Con lo fácil que es percatarse de tan valiosa y sobrenatural posesión!
Así que me dispongo a cumplir, siquiera mentalmente, con la tradicional cita anual en ese cementerio que da a una sierra, y en ese otro que mira al mar, pero no serán mis pensamientos por unas pobres cenizas, sino por las almas inmortales de unos seres queridos que hoy, como confiadamente espero, contemplan la faz de Dios. Como en la canción de Marina Rosell, estoy seguro de que Dios, cuando apague nuestras pupilas mortales, nos prestará unos ojos nuevos con los que poder contemplar su Faz eterna, y la de esos seres que tan hondo recuerdo nos dejaron.
Y quiero aprovechar esta reflexión para rechazar abiertamente esa gótica celebración importada del Imperio – el Halloween – que pretende sustituir estos momentos de introspección tan arraigados en nuestra cultura, por un grotesco Carpe Diem. Un tanto más a favor de los laicistas que nos gobiernan.   

© 2010 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día  1  de noviembre de 2010

Explore posts in the same categories: Política (temas varios), Social (temas varios), TEMAS VARIOS

Etiquetas: , , , , , , , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: