Archivo para septiembre 2011

M… hasta las cejas

21/09/2011
Nunca como en esta época socialista que nos ha tocado vivir, habíamos visto a España tan cubierta de m…  Nuestra Historia está plagada de largas etapas de miseria, e incluso de violencia extrema, que fueron sentando las bases de esa leyenda negra cuya autoría atribuimos a envidia de gabachos o a siniestras maquinaciones de la Pérfida Albión. Hemos sido dominados y dominantes, conquistados y conquistadores, y, cualquiera que fuera nuestra suerte, siempre supimos dejar escritas admirables páginas de la Historia. Pero nunca habíamos ofrecido la despreciable imagen de un país cubierto de m… como la que venimos dando al mundo de unos años a esta parte. No hay un área en la que los políticos (una parte de ellos, naturalmente) no se hayan revelado corruptos y cubiertos de m… hasta las cejas. La población española, por primera vez en la Historia, se muestra indignada y señala valientemente a su clase política como el problema que más le preocupa. La bien orquestada quiebra de esos valores que antes llamábamos cristianos porque coincidían con los sabios Mandamientos de nuestra Fe, ha sido usada como libre y seguro pasaporte hacia un humillante modelo de sociedad que hace burla de la dignidad humana y es causa de que el mundo se burle hoy de nuestro país.
Ante la degradación moral que los mal llamados “progres” han traído a España, se han alzado unos admirables frentes de libre opinión capaces a todas luces de luchar contra este estado de cosas. Se les ha querido acallar y eliminar drásticamente del mapa, pero no lo han conseguido; y los españoles, gracias a esos frentes, pueden saber por fin  lo que está ocurriendo. Y rebelarse contra ello. Ante una Justicia descaradamente politizada que ha dado al traste con el mismo Estado de Derecho, vemos con satisfacción que la libertad de expresión se alza con el triunfo. Mientras unas izquierdas conniventes con el poder se afanan por silenciar los escándalos (cosa que ya parece imposible), los demócratas de verdad , que son de todos los signos políticos, luchan por proclamar la Verdad. Peor, mil veces peor que cualquier crisis económica que un pueblo pueda padecer, es la decadencia moral que se asienta en el afán de dinero y de poder de su clase dirigente.
Los españoles esperan que una nueva clase política, escarmentada en cabeza ajena, sepa reconducir a nuestra nación por la senda de la dignidad y el progreso. Pero, obviamente, desconfía. Ha sido excesivo el daño que el país ha sufrido por culpa de unos dirigentes sin formación humanística alguna y con una gran ambición personal como único bagaje, para que los españoles podamos de repente creer a pies juntillas en los que nos van a gobernar, con toda probabilidad, en los próximos años. Las cosas pintan mucho mejor, sin duda alguna, pero, como dice el adagio, “por sus hechos los conoceremos”.

© 2011 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 18 de julio de 2011

Anuncios

Orgulloso de ser de derechas

21/09/2011
Me he pasado la vida intentando no ser de izquierdas ni de derechas. He conseguido no dejarme llevar por el recuerdo de una guerra civil que obligó a mi padre, empresario barcelonés, a pasar tres años oculto lejos de casa. No he querido pensar en que si aquellos milicianos que venían a registrar mi casa hubieran descubierto su escondite, lo habrían fusilado. Pasada la guerra, jamás conseguí que me hablara de su largo confinamiento. No quiso mi padre inculcarnos sentimiento alguno negativo hacia aquella media España que había buscado su muerte. Tampoco a mi madre le oí jamás una palabra de lamento, y mucho menos de rencor. Siendo la mía una familia de larga tradición cristiana, siempre atribuí esa actitud de mis padres al saludable ejercicio del perdón, como Dios manda.  
Es curioso que cuando un columnista va frisando los ochenta no pueda a veces evitar que sus artículos se tornen autobiográficos, como las tediosas “guerritas del abuelo”. Es imposible disociar la reflexión de lo que uno ha vivido y ha sentido. Permitidme, pues, que añada que nunca he dejado de ver como a hermanos a esos “vencidos” que marchaban, hambrientos y andrajosos, por la carretera de Port Bou, hacia el “refugio” francés. Aunque entre ellos hubiera podido estar aquel que habría fusilado a mi padre si lo hubiera capturado, siempre he acusado en mis entrañas un profundo sentimiento de tristeza al contemplar esas imágenes amarillas de aquel éxodo. No, amigos lectores, gracias seguramente a mis padres no siento rencor ni odio hacia ellos: sólo la más honda tristeza por una guerra fraticida que nunca debió producirse. 
De igual forma que respeto a una clase conservadora que creó empresas y empleo cuidando al trabajador, respeto, aún más si cabe, la memoria de aquellos que se dejaron la vida en las tierras yermas de Las Hurdes, en las minas de Asturias, o en los secanos de Castilla que hicieron clamar a Rosalía:  ¡Castellanos de Castilla, / tratade ben ós gallegos, / cando van, van como rosas, / cando vén, vén como muertos!  Las clases sociales no se elegían, sino que venían determinadas por el azar caprichoso del lugar de nacimiento. No sólo fueron los caciques y las clases pudientes los que esclavizaron nuestra mano de obra. A menudo fue el labrador quien abusó del segador, porque la injusticia, por desgracia, no ha conocido de clases.
De lo expuesto podría deducirse que un servidor es de centro (centro-izquierda, centro-derecha, según el problema), como ha intentado serlo toda su vida. Pero, ahora, en el año 2011, cuando ha sufrido la inmensa “decepción PSOE”, como la están sufriendo todos los españoles no afiliados a ese partido, puede y debe proclamar a los cuatro vientos que se declara de derechas, católico y demócrata, y que luchará por sus ideales mientras le quede aliento.

© 2011 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 11 de julio de 2011

El enemigo interior

21/09/2011
De no ser por las Elecciones Generales que toda España espera cual agua de mayo, el grado de desesperación de los ciudadanos al descubrir en su propio Gobierno al peor de sus enemigos, habría rebasado todos los límites. Sólo la confianza en un próximo cambio de dirigentes, y por tanto de políticas, mantiene vivo el espejismo de una paz social inexistente. Sin esa fecha de caducidad del peor Gobierno que España ha tenido en su etapa “democrática”; sin ese punto de luz que nos permite divisar la ansiada salida del túnel, tiempo ha que los españoles habríamos saltado a la calle a exigir la inmediata restitución de ese Estado de Derecho que – ¿quién podía sospecharlo? – el propio Gobierno nos ha hurtado.
Recuerdo mis años juveniles en la Escuela Naval de Marín, y ese orgullo de buque escuela de veinte velas – el Elcano – cuya bandera de combate, la que sigue ondeando en su popa en las grandes solemnidades, fue donada en 1928 por la Diputación Provincial de Guipúzcoa; la misma institución – ¡qué paradoja! -que hace unos días, tras la entrada de Bildu en las instituciones vascas, ha decido el arriado de esa misma bandera de España en la fachada y salón de plenos de su histórico edificio.    
¡Qué verguenza, así mismo, la retirada del gran retrato de S.M. el Rey del sinfoalón de plenos del Ayuntamiento de San Sebastián! Es inconcebible que cualquier españolito de a pie, como cierto joven catalán que a los dieciocho años juró la bandera en San Fernando con lágrimas en los ojos – en un acto que siempre recordará entre los más importantes de su vida – venere más la enseña de su patria que unos indignos gobernantes – reos de alta traición – que consienten cobardemente tan escandaloso ultraje a nuestros símbolos más preciados. ¡Cómo no se nos pone de pie toda la sangre ante este autoataque, perpetrado desde dentro de nuestro país, contra la dignidad  nacional!
¿Cuáles serán los sentimientos de los guardamarinas de 4º curso al conocer que ese pabellón rojo y gualda, máximo emblema de España que ondea a popa, ha sido arbitrariamente expulsado de la fachada de la antigua institución que un día histórico lo donó al buque, sin que el Gobierno de su patria haya tenido los cojones de obligar a reponerlo de inmediato en el lugar que la Ley exige. Hay que preguntarse también qué sangre corre por las venas de quienes consienten tanta iniquidad, o si hay alguna mano negra que hace que sean españoles, o que así se llamen por lo menos, los que llevan España a la ruina.

© 2011 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 27 de junio de 2011