Comida de viejas


Si te gustan, las comes, y si no, las dejas. Esto es lo que se decía de las lentejas en épocas ya lejanas, pero mejor administradas, cuando los dirigentes sindicales y demás políticos de izquierdas vestían ropa de pana y aún no estaban abonados a restaurantes de lujo. Tratábase de una legumbre socorrida por su bajo precio (y alto contenido en hierro), que vuelve a encontrarse presente en los menús del día de buen número de restaurantes. Contribuye a hacer posible que los sufridos hosteleros que todavía no han cerrado, puedan ofrecer comidas a nueve o diez euros per capita (pan, vino, postre y café incluidos), aunque cada día sean más los españoles para los que incluso estos precios moderados resultan prohibitivos. Tanto debe de ser así, que a la entrada de una céntrica cafetería de Ciudad Real, en plena calle Toledo, ha empezado a anunciarse esta escueta y económica oferta: “Potaje de Lentejas, 2 Euros”. Oportuna iniciativa – me he dicho al leerla – dada la circunstancia de que millón y medio de familias españolas carece de cualquier ingreso y de que el nuestro es el Estado de la UE que menos ayuda a las familias. Y ello sin mencionar que, tras el despilfarro socialista, nuestra bendita región no parece ser, ni de lejos, de las más favorecidas.

Menos mal – he exclamado para mí – que la baja tasa de natalidad promovida en estos años socialistas, y el incremento de la longevidad,  han ido creando en nuestro país una sociedad de vejetes que son – somos -, a juzgar por el dicho castizo, los más dispuestos a consumir esa barata legumbre. De continuar esta tendencia, pronto veremos reinstauradas las acelgas y esas humildes sopas de ajo que aprovechan el pan duro (con un huevo de añadidura los domingos) en la dieta cotidiana de los viejos que conformaremos el segmento más amplio de la población, es decir, los abuelos, los abuelos-canguro, los “adultos mayores” (+ de 65 abriles), los ancianos (+ de 80) y demás clases pasivas (y pasivas “beneficiarias”,según me temo, del non petito derecho a una “muerte digna”).   

A este columnista le parece bien que los establecimientos de Ciudad Real  incrementen su oferta en el sentido de brindar precios para todos los bolsillos, incluso para los vacíos, máxime en tiempos de crisis como los que estamos viviendo. Parece acertado que en la zona de la Ronda de Ciruela hayan lanzado esos menús limitados a un solo plato (y no precisamente de los llamados “combinados”) a un precio que no excede de los 7 euros. Como corresponde a una ciudad que va haciéndose grande, y por tanto más deshumanizada, en Ciudad Real se puede comer hoy , o cenar, un suculento plato de lentejas por dos euros.  La ciudad ofrece, así mismo, en los comedores de Caritas y de otras comunidades religiosas a las que el Gobierno socialista ha venido sistemáticamente ignorando en su capítulo de ayudas, la posibilidad de consumir gratuitamente una comida caliente. Son muchos los empresarios que han tenido que cerrar sus empresas, los asalariados que se han quedado sin su empleo, y aquellos que han perdido sus viviendas, que hoy venden su progenitura por un mísero plato de lentejas. Un gobierno de ineptos, fracasado defensor del  “papá Estado”, los ha arrojado vilmente a la cuneta.  

© 2011 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 1 de noviembre  de 2011

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