Nuevo estilo, nueva época


Satisface comprobar el radical cambio de estilo que Mariano Rajoy ha inaugurado. Nada que ver con la forma de ser y de estar de nuestros políticos del pasado inmediato. Podríamos señalar, como dato sobresaliente, su naturalidad. Quitando su constante preocupación por la correcta colocación de su corbata,  la característica más destacada de su personalidad acaso resida en esa mezcla de seriedad y naturalidad  a la que ya nos tiene acostumbrados. No hay poses predeterminadas en su expresión corporal, ni demagogia o verborrea en su siempre correcto discurso. Tanto da que esté presidiendo un consejo de ministros, o respondiendo en el Paramento a un oponente político. Su gesto y su palabra son siempre los que deben ser. No en vano, estamos viendo que el PP, gracias a él y a sus bien elegidos ministros, supera en un 13 por ciento al PSOE en grado de aceptación popular.
Sus éxitos en la recientes cumbres y reuniones con los principales líderes del mundo, de los que en ningún momento se ha vanagloriado, han puesto de manifiesto su valía como político serio y hombre de Estado.
En un mundo plagado de demagogos, alienados y excéntricos, llama la atención un político educado y dialogante que se concentra en llevar a cabo su programa sin vivir pendiente de la galería. Ha podido dar la impresión a algunos de no haberse dedicado a informar o comunicarse lo suficiente con los españoles; pero esto es consecuencia de que su prioridad ha venido siendo, desde que asumió la Presidencia, trabajar y trabajar para sacar a España de la peligrosa coyuntura en que se hallaba. Y utilizo el tiempo pasado, porque un servidor es de los que opina que gracias al programa nacional e internacional por él diseñado, la crisis está empezando a remitir.
Este columnista opina que acabamos de vivir momentos históricos; que la Providencia nos ha brindado un político sin carisma aparente, tal vez poco brillante en la tribuna, pero de gran capacidad intelectual y para el trabajo en equipo. Su propio aspecto, más de profesor universitario que de político, y también la discreción de su tono oratorio y de sus gestos, pudo hacer creer a algunos que Rajoy no sería el peso pesado que España necesitaba. Mas, ¡ah, amigos!, don Mariano ha demostrado ser capaz de doblegar a una Frau Merkel, aliarse con otro señor como él de la vecina Italia y un socialista galo recién elegido presidente, y – algo que parecía imposible – dictar en una UE rubia y de ojos azules las ideas clave para su reconstrucción. Hasta al moreno Rubalcaba ha sabido ganarse, si no como aliado, sí como coadyuvante imprescindible. Un nuevo estilo para una nueva época. ¡Chapó!
© 2012 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 2 de julio de 2012

 

 

 

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