Archivo para octubre 2013

La verdadera crisis del hombre

06/10/2013

No es económica ni social la severa crisis que hoy vive el mundo, sino la de un ser humano embrutecido y despojado de sus valores morales, que, para más inri, ha perdido escandalosamente los papeles. Desde que empezamos a creernos estupendos porque inventábamos la rueda, y más tarde el telégrafo, los aviones o los micro chips; y descubrimos nuestra capacidad de joder a nuestros congéneres más débiles, hemos sufrido el castigo de innumerables crisis, guerras y genocidios; todos ellos generados por la patológica tendencia de ciertos hombres a ese endiosamiento extremo que les lleva, fatalmente, a su perdición personal y a la completa quiebra de su entorno. La acumulación de riquezas y poder a costa de cualquier crímen, ha venido siendo el leit motiv de esos hombres que, como el enunciado por Nietsche, se han creído superiores a los demás y han trocado el elevado destino trascendente para el que el hombre fue creado, por un “éxito” ilusorio en esta vida.
Llegó un momento en esta patética historia en que los países del “G-7”  (algo así como una hidra de siete cabezas, para que nos entendamos) tuvieron la feliz idea de que el mundo debía globalizarse. Se referían al mundo rico, naturalmente, porque acerca del restante, al que llaman con desprecio “el Sur”, abrigan la certeza de que ya lo tienen globalizado desde mucho tiempo atrás, en su crónica y bien repartida miseria.
Algunos de estos privilegiados – Estados Unidos en cabeza – se hallan lejos de sospechar que sus hegemonías, inmoralmente conquistadas en buena parte, podrían verse abocadas, a no tardar, a la dolorosa experiencia de su colapso.
Entretanto, un Papa de alma franciscana denuncia a las poderosas naciones (que planean formar bloques todavía más potentes, en un vano intento de enfrentarse a las fieras asiáticas emergentes), por haber coronado con tanto éxito su egoísta aspiración a “globalizar la indiferencia”. Lo ha dicho tras la tragedia de los desgraciados inmigrantes, mujeres y niños incluídos, que hace días perecieron ante la isla de Lampedusa; pero lo podría haber gritado en nombre de todos los desheredados de la tierra, como viene haciendo regularmente en cuantas ocasiones se le presentan.
Como si de un bombo de la lotería se tratara, sólo los hados determinan si ese niño que hoy nace, o que pensábamos destruir en el vientre de su madre; o que hemos logrado  salvar en las playas de Lampedusa, será un día un tirano, o un dechado de virtudes.  El Cono Sur americano, que dió un Videla, y también un Pinochet, ambos de ingrato recuerdo, también nos legó grandes personalidades como el actual Papa Francisco, que ante todo nos parece un providencial regalo de Dios. Por si el mundo llegara a democratizarse de verdad, deberíamos atender primordialmente a la formación moral de nuestros jóvenes, porque del saber elegir a las mujeres y hombres mejores dependerá nuestro futuro.

© 2013 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”

Publicado en “La Tribuna de Ciudad Real”, el 7-09-2013

 

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Guirigay

06/10/2013

España, como todos sabemos, sigue en crisis. Pero los españoles hemos votado a un gobierno que está trabajando para salir de ella. Todo estaba condicionado a un primer paso decisivo consistente en reducir el déficit, condición sine qua non  para abordar políticas dirigidas a estabilizar las cuentas públicas y poder aspirar a las nuevas metas de recuperar el crecimiento y generar empleo. Los efectos sobre la reducción del déficit, que la UE nos exigía, ya están dando resultados en términos de una clara mejora de la credibilidad y solvencia del Reino de España; y se ha iniciado una segunda fase en la que la austeridad (sobre todo en gastos de las Administraciones) deberá ahora compaginarse con incentivos al crecimiento.
El Gobierno, por razones que son de todos conocidas, no ha podido hasta ahora aplicar su verdadero programa. Ha tenido que dar prioridad a esa drástica corrección del déficit que, de momento, y por lo menos, le ha permitido mejorar los datos macroeconómicos y superar el grave riesgo de rescate que, cual espada de Damocles, pendía sobre nuestras cabezas. Pero, muy a su pesar, ha tenido que quemar un tercio de su legislatura en labores de salvación nacional, con el coste político que tan ingrata función ha acarreado al Partido Popular.
Si nada en el mundo se tuerce (pues la situación sigue siendo delicada), estaríamos entrando finalmente en una segunda parte de esta historia en la que los datos macroeconómicos empezarían a manifestarse en la economía pequeña: la de las pymes y autónomos con acceso al crédito, la del aumento del consumo de las familias españolas, la de una clara recuperación de la actividad económica del país.
A las dificultades de esta lucha de toda una nación por corregir sus errores del pasado -en particular el colosal fallo de haber gastado infinitamente más de lo que ingresaba y el desmadre financiero de un gobierno central y diecisiete regionales – se ha sumado el guirigay generalizado de los ciudadanos, los medios de comunicación y las redes sociales, en una medida que nunca habíamos conocido. La ceremonia de la confusión que estamos viviendo en esta crisis no tiene precedente en nuestra Historia. Periódicos, canales de televisión, estaciones de radio y la totalidad de las nuevas redes sociales, dividen prácticamente sus espacios entre la fútbolmanía, los casos de corrupción y el debate político en el que todos se creen con derecho a juzgar. Son los gajes, seguramente, de una libertad de expresión elevada a la enésima potencia.
Ya que nuestro actual Gobierno es el que entre todos elegimos para apagar los fuegos que nos amenazaban, ¿por qué no le dejamos trabajar sin pisarle la manguera?

© 2013 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”

Publicado en “La Tribuna de Ciudad Real”, el 29-04-2013

 

Mensaje a mi vecino “ut supra”

06/10/2013

Hacía tiempo que no le decía nada a mi vecino de arriba. Nos cruzamos, eso sí, en el ocupado ascensor de esta “tercera” de los lunes, pero intercambiar, lo que se dice intercambiar opiniones, rien de rien. Y miren por donde, su sabrosa columna del pasado 15, me ha brindado la ocasión de enviarle este mensajillo, que ya no se si es el segundo o el tercero que le curso (no tengo la costumbre de enumerarlos como hacía San Pablo con los corintios) pero su bien traído elogio a los conservadores del otro día, bien merece una nota de agradecimiento.
Me ha parecido ejemplar, e insólito a decir verdad, su respetuoso comentario sobre la derecha española. Me refiero a cuando supone (sic) que bastantes lectores conservadores se sentirán molestos por su afición al empleo del término conservaduros para llamar a la derecha extremosa. “Precisamente” – nos aclara – “uso el término como valladar de respeto al buen conservador, alejado de agresivos radicalismos, que, aunque amigos de la conservación de usos y normas tradicionales, no tratan de conservar antañonas injusticias y desigualdades en la organización social”.
Ya era hora de que alguien, aunque fuera de izquierdas (como es el caso), acuñara una definición tan cortés de esa derecha a la que tantos millones de españolitos nos honramos en pertenecer. La verdad es que a este columnista nunca le ha molestado ese término que don Luis Domingo utiliza. Jamás me he dado por aludido. También a mi me joroban un montón esos que yo mismo llamo “de la derechona”, aunque mucho más todavía los que militan en la confusión y la anarquía más absoluta, verbigracia, cierto alcalde de Marinaleda, un errático exdirigente de Alianza Popular, o el actual Presiident de la Comunidad Autónoma Catalana.
Son épocas las actuales en las que une teme terminar como en la actual política italiana y echar de menos a figuras señeras como las de Julio Anguita, Nicolás Redondo, Gerardo Iglesias o el mismo Ramón Tamames (que tiempo ha que no aparece en pantalla); grandes personajes de la izquierda de antaño que no parecían olvidar que el centro político, sin perjuicio de ninguna ideología, debe ser la proa de la nave del Estado: el punto en el que todos pueden confluir para consensuar los grandes asuntos del país. La opinión que mi estimado vecino ha vertido sobre la derecha “civilizada” (que es la única que tiene cabida en una democracia europea), constituye un buen ejemplo de cómo deberían ser las relaciones izquierda-derecha entre los ciudadanos que deseamos lo mejor para la nación. Un “mejor” que de hecho compartimos mucho más de lo que algunos piensan.

© 2013 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”

Publicado en “La Tribuna de Ciudad Real”, el 22-04-2013

La Pasionaria

06/10/2013

Dolores Ibárruri, símbolo del comunismo más anticlerical, la de la terrible advertencia (“este es su último discurso”) pronunciada ante las Cortes Republicanas contra Calvo Sotelo, días antes de que éste fuera asesinado,falleció, casi podríamos decir, en olor de santidad. Debemos alegrarnos los católicos de ello, si bien lo tardío del suceso hace que lo anotemos como algo que, merced a la misericordia divina, podrá tener sus consecuencias en la otra vida, pero que aquí abajo de nada nos sirve para restar un ápice al daño que causó en vida.

Buena noticia, en cualquier caso, la que leemos en los periódicos sobre la labor de conversión realizada por el Padre Llanos, el célebre quijote del madrileño Pozo del Tío Raimundo; el jesuita con olor a oveja (como ha dicho el Papa Francisco que deberían ser todos los pastores de la Iglesia) que llegó a ser gran amigo de la otrora activista atea cuando sus correligionarios la arrinconaron.

Caso éste que me ha traído a la memoria una columna de Paco Umbral, en la que lamentaba la muerte del Padre Martín Descalzo, porque – decía – “era la única persona que habría podido salvarme”. No se percató el genial escritor de que su sincero lamento ya era en sí mismo un acto de fe, como así me permití hacérselo ver en un escrito que envié al periódico y que apareció publicado días después. ¡Qué gran misión, en todo caso la de estos seres humanos que dedican su vida a tan difíciles menesteres! 

Curioseando en las redes sociales, un servidor se ha topado con un comunicante, apodado “Compatriota”, que, respecto a lo que estamos tratando, ha dejado escrito esto: “Creo y deseo que Dios haya perdonado a la Pasionaria”. Pero añade: “Aunque lamento que no mostrara públicamente su arrepentimiento como pública fue su escandalosa vida pública”.  

Y Ángeles Conde, en La Razón, transcribe un fragmento de una carta de Ibárruri al Padre Llanos, en la que le dice: “…a ver si los viejitos (…) convertimos lo que nos resta de vida en un canto de alabanza y acción de gracias a Dios-amor, como ensayo de nuestro eterno quehacer”. A un servidor, tal vez porque ya está un poco sordo, no le han llegado los ecos de esos místicos cánticos. ¿Les han llegado a ustedes?

Como venía diciéndoles, a doña Lola se le ha quedado algo por hacer; algo que transmitir, por ejemplo, a Cayo Lara, a Pérez Rubalcaba y a tantas otras almas que viven atormentadas en espera de una conversión que no les acaba de llegar.

© 2013 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”

Publicado en “La Tribuna de Ciudad Real”, el 15-04-2013

Corrupción de la idea de la libertad

06/10/2013

La exagerada defensa del principio egoísta del propio bienestar está en el origen de todos los males que sufrimos. Y, de forma muy especial, de esa quiebra de la familia de la que parte cualquier otra forma de crisis de nuestra sociedad actual. Como nos explicaba S.S. Juan Pablo II en su encíclica Familiaris consortio, “en la base de estos fenómenos negativos está muchas veces una corrupción de la idea y de la experiencia de la libertad”. La encíclica apunta al hecho (sic) de que en los países ricos, el excesivo bienestar y la mentalidad consumista, paradójicamente unida a una cierta angustia e incertidumbre ante el futuro, quitan a los esposos la generosidad y la valentía para suscitar nuevas vidas humanas; y así la vida en muchas ocasiones no se ve ya como una bendición, sino como un peligro del que hay que defenderse.
Esta encíclica, como tantas otras que nuestros políticos deberían leer para enterarse de la verdad de las cosas, también nos aclara el conflicto que vivimos los mortales en este tiempo acelerado, que no es más que el conflicto entre dos amores: “el amor de Dios llevado hasta el desprecio de sí, y el amor de sí mismo llevado hasta el desprecio de Dios”. El discurso de la izquierda, defensora del “papá Estado” y enemiga de una familia que debería constituir la piedra angular de la sociedad humana, ha convertido buena parte de ésta en una sociedad infeliz y profundamente frustrada.
Veamos no más lo que sucede en países como Rusia, China y otros que llamamos “del Este”; o en esa Corea del Norte gratuitamente provocadora en estos tiempos que corren; o en los mismos Estados Unidos donde un hipócrita puritanismo convive con el relativismo más radical; y descubriremos lo que ha hecho de la libertad esa gran parte del mundo que se ha visto despojada de sus valores religiosos.

Tras la larga lucha de la mujer por el reconocimiento de sus legítimos derechos, uno se pregunta si este era acaso su objetivo final. Porque es obvio que el derecho al voto y todos los que a continuación ha ido conquistando, nada tienen que ver con su antinatural renuncia a su derecho a ser madre y, sobre todo, con su obligación moral de no destruir al fruto de su vientre. Parece algo irreal, fantástico, que una madre (ese cónyuge que las izquierdas han conseguido que se denominara legalmente “el progenitor B”), el ser mejor dotado por la Naturaleza para criar y educar a un hijo; el que lleva en sus genes el mayor potencial de ternura y de cariño, pueda llegar hoy al extremo de expulsar a ese hijo de su vida, y de… ¡matarlo!  Es algo que parece hacernos ver que a ciertas mujeres las ha enloquecido el feminismo. El horrendo crimen del aborto, que ya alcanza el millón seiscientos mil víctimas mortales en nuestro país (desde la promulgación de la inhumana ley socialista), y una cifra similar de mujeres arrepentidas, o aquejadas de graves secuelas síquicas, está ahora en el tejado del partido en el poder. Los cristianos de nuestra sociedad española esperan del PP, actualmente en el Gobierno, que ponga fin a tan doloroso palmarés, según se comprometió a hacer en su programa electoral.

¿Hemos confundido la libertad con la cobardía? ¿Se ha percatado la nueva mujer española de que ha relegado lo que debería ser su misión principal al último lugar de sus prioridades? Nos podríamos preguntar, así mismo, cuántos cotizantes futuros a la Seguridad Social habremos perdido, cuantos ciudadanos de pro, o cuántos premios Nobel.

© 2013 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”

Publicado en “La Tribuna de Ciudad Real”, el 8-04-2013