Primavera horribilis


Una semanita más y archivada quedará para siempre esta Primavera horribilis que nos ha traído en vilo. Los españoles, que habíamos vivido sin preocuparnos de la prima de riesgo cuando recibíamos fondos estructurales europeos, ignorábamos el significado de las expresiones “mercados”, “rescates” o “Standard & Poor´s”, y nos afanábamos en cumplir sin más historias las condiciones impuestas por la UE, estamos ahora, o creemos estar, a la última en macroeconomía. Debido a la severa tasa de paro que padecemos y a la intoxicación producida por algunos medios de comunicación y las redes sociales, las vicisitudes vividas en esta larga y cálida Primavera han convertido el país en un inmenso mentidero en el que todo quisque ha querido participar, a menudo sin tener ni pajolera idea de los graves asuntos sobre los que se empeñaba en opinar. Por fin vemos terminar esta enervante Primavera, esperando que las podas y demás labores acometidas por el actual Gobierno, consigan regenerar nuestra finca común y volver a hacerla productiva para bien de todos. Entretanto, un servidor ha podido disfrutar de la exuberancia que esta estación nos ha traído. Menos mal que pudo agenciarse un nuevo y flamante rastrillo que elimina la hojarasca como por arte de magia, porque no recuerda otro año en que las ramas de las encinas arrojaran tanta broza. Florecieron las mimosas en abril  (junto al árbol del amor); el rododendro en mayo; las glicinias en junio y, justo ahora, cuando ya nos ronda el verano, todas las adelfas se han colmado de flores blancas y rojas. No nos podemos quejar: Dios ha vuelto a regalarnos su fastuoso regalo anual.  Y también en otros ámbitos se ha manifestado la estación. Me refiero al mundo del arte, la cultura y ese Spanish Way of Life que es la vida al aire libre. Ciudad Real ha disfrutados a lo largo de ella de acontecimientos tales como el inolvidable concierto de Margarita Barroso, en el antiguo Casino de la ciudad, que puso a la sala en pie. Se trataba de la fiesta de despedida, tras una fructífica vida dedicada a la enseñanza, de nuestra gran pianista malagonera. La Obra Social “La Caixa”, por su parte, inauguró, con la ayuda de especialistas como el químico manchego-catalán Jordi Mora, su magna exposición “Hablemos de Drogas”. Las interesantes conferencias de nuestro paisano, impartidas entre mayo y junio, producirán sin duda sus frutos. Y a diez kilómetros de la capital, en la aldea de Peralvillo, se inauguró una tentadora terraza de verano, provista de magnífico asador, que aporta un nuevo aliciente a las noches gastronóminas de ese pintoresco lugar a orillas de la carretera de Toledo. Mientras llega la tan ansiada recuperación económica (que llegará), la vida, en su más amplia variedad de formas, sigue su curso imperturbable.

Publicado en “La Tribuna”, el 18-06-2012

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