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Miserables

04/03/2012
Los miserables, queridos lectores, no son los pueblos de la Tierra que se mueren de hambre sino los potentados y avaros que, pudiendo impedirlo fácilmente, no hacen nada en su favor. Espero que haya de verdad un infierno para esos ricos inhumanos que pueden sentirse felices ante las insatisfechas necesidades básicas de un tercio de la Humanidad. Apelo, en última instancia, a la justicia divina. La lista de los millonarios de la célebre revista “Forbes”, a los que tanto admiran y envidian las sociedades consumistas, no es más que el censo de candidatos preferentes a ese juicio final. Con el gasto astronómico que en el mundo se hace en el campo armamentístico, y el vergonzoso dispendio en vicios, lujos y vanidades, cerca de dos mil millones de seres humanos carecen, en pleno siglo XXI, de alimentos, agua corriente, electricidad, asistencia médica y escuelas, cuando no de un simple techo o del más rudimentario retrete.
Los ricos del mundo se empeñan en ignorar que sus ayudas solidarias al doliente Tercer Mundo, no sólo les proporcionarían la máxima paz de conciencia alcanzable por el ser humano, sino que les reportaría ingentes lucros futuros. Esa jequesa de Qatar que ha pagado más de 30 mil millones de las viejas pesetas por un cuadro de Cézanne, habría podido cambiar con esa fortuna la faz de tres naciones enteras de su vecino Cuerno de África, y experimentar con ello un goce que jamás le proporcionará la contemplación de su valiosa colección de arte. No exagero un pelo si les digo que, de haber invertido esa impronunciable cifra en una obra humanitaria, habría alcanzado a ser tan feliz como doña Ramona, la admirable vecina de Peralvillo que, con una pensión que no llega al salario mínimo interprofesional, viene enviando cien euros todos los meses a un paupérrimo país africano, costeando así el mantenimiento y la carrera de un chaval morenito del que es madrina. Espero que me perdone por desvelar algo que ella lleva en secreto, y que un servidor, siempre indiscreto, ha descubierto por azar.
¿Se imaginan, amigos, cómo podría cambiar el Tercer Mundo si los acaudalados de “Forbes” le destinaran un diezmo de sus ganancias anuales? Uno llega a preguntarse por qué no lo hacen, si los millonarios saben cómo desgravar, incluso al cien por cien, este tipo de “donaciones”. Y halla la respuesta en esta otra pregunta: ¿Cómo van a dar algo de su fortuna cuando vemos – o hemos visto no ha mucho – que el banquero Botín donó un manto a La Virgen del Pilar, pero el manto llevaba bordado, y en lugar bien visible, …¡el logotipo del Banco de Santander!
© 2012 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 20 de enero de 2012
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Crónicas de África – V – Ante la insolidaridad mundial, África se ayuda a sí misma

21/03/2010

Reconforta comprobar que Ciudad Real, principalmente a través de su Diputación, es una de las regiones del Primer Mundo que más solidaridad efectiva muestra ante las necesidades de África. Llena de orgullo conocer que la generosa ayuda que esta tierra castellano-manchega presta al continente, supera con creces el monto de la ayuda que la mayor parte de países desarrollados le destina. Don Quijote, mito emblemático de nuestra región, se sentiría satisfecho de ella, como nos sucede a cuantos gozamos del privilegio de vivir en esta solidaria tierra. Importante dato el de la identificación castellano-manchega con los pueblos más necesitados de África, que nos place recordar en estas fechas señaladas en las que conmemoramos el nacimiento de aquel Jesús, Alfa y Omega de nuestra Fe, que nos convocó a participar en la hermosa misión de compartir.
Son numerosas, de otro lado, las organizaciones privadas de esta región que se vuelcan en aquellos lugares de África – y de otros continentes – que se hallan en situación de pobreza extrema. Y nunca está de más recordar que en muchos casos esta situación es consecuencia de la explotación llevada a cabo durante siglos por los poderosos de nuestra raza, así como de la monumental deuda externa generada por los usureros del mundo blanco capitalista.
Pero son muchos todavía, por desgracia, los que en nuestro Norte “desarrollado” siguen abrigando sentimientos de rechazo hacia esos emigrantes que llegan a nuestros países en pos de una mejora de vida para ellos y para los suyos. Tal vez habría que explicar a los españoles insolidarios, o a los xenófobos franceses de Le Pen, que gracias a esa emigración que procede de África  y que no sólo recala en España sino en muchos otros países “ricos”, ese continente genera la mayor de todas las ayudas que recibe. Es un hecho comprobado que el monto de las remesas de emigrantes que el continente negro recibe, supera con diferencia el importe global de las ayudas internacionales. Se nos llena la boca hablando de nuestras ayudas, sin considerar que son nuestros países los más beneficiados por el fenómeno migratorio. África no sólo pierde con la emigración de una buena parte de sus jóvenes, sino que se ve privada de la práctica totalidad de esas primeras generaciones de titulados universitarios que tanto les ha costado formar y que ven en Estados Unidos, Australia, Canadá y en los países más ricos de la UE, su mejor futuro profesional. El producto más valioso de la nueva África emergente – sus titulados superiores – se ve ahora absorbido por los países que pueden pagar los altos sueldos que su buena formación merece. El expolio, aunque sea de otras formas, continua.
Como se dice de Goethe, que solía bajar a Italia para encontrar la luz, los ciudadanos del mundo rico deberíamos bajar a África para comprender todo lo que debemos a ese continente y lo mucho que, aunque ahora no lo creamos, tendremos que contar en él en el futuro.
Para abundar algo más en este tema de la emigración, quiero destacar el dato de que 74 mil titulados superiores abandonaron África en 2005, según un estudio del Banco Mundial. Parece ser que este éxodo cualificado representa el 31 % de la emigración total africana. No son, pues, únicamente albañiles, o jornaleros, los que emigran; y es de lamentar que esta fuga de cerebros, que por lo general no elige como destino a España, se produzca cuando África está por fin consiguiendo sus primeras promociones de africanos “con carrera”. Y aún lo es más si consideramos que sólo con la última partida presupuestaria aprobada por el Congreso estadounidense para continuar su guerra en Irak, podría haberse cancelado la totalidad de esa deuda externa que impide a todo un continente salir de su estancamiento.
Y otro dato preocupante: con una población total de casi 900 millones de habitantes, África cuenta con menos médicos que Alemania (82 millones de habitantes), e incluso que Italia (58 millones). Según la OMS, 34 países africanos cuentan con menos de dos médicos por cada diez mil habitantes. Y en un país, Zimbabwe, sólo un tercio de los 1200 médicos formados en sus facultades en la década de los 90, ejercía en el país en el año 2000. En Ghana, por citar otro ejemplo, el 60 % de los médicos formados en el país en los años 80, ya estaba trabajando en el extranjero en 1992. Cifras que hablan por sí solas.
No es preciso que todos los españoles se apunten a una ONG; pero uno se siente reconfortado al enterarse de las actividades solidarias que en nuestro país se organizan y llevan a cabo. Este reportero recuerda la emoción con la que presenció el paso, en dirección a Senegal, de una larga caravana de camiones españoles, todos pintados de blanco como los de la ONU, en cuyos laterales podía leerse: “Universidad de Navarra-Formación Profesional”; o la satisfacción de leer en una calle de la capital mauritana, el texto de una enorme valla en la que “Cooperación Canaria” ofrecía los cursos gratuitos de su “Centro de Enseñanza a Distancia de Lengua Española”. Y mayor fue la sorpresa al descubrir en una céntrica avenida de Nouadibou, las flamantes oficinas y clínica de nuestro Instituto Social de la Marina, y escuchar de boca de su Director Médico – Dr. Mohamed Alí – , el relato de la fascinante labor que el Instituto realiza en el área de Asistencia y Salvamento marítimo. El buque-hospital con que cuenta, que ostenta el hermoso nombre “Esperanza del Mar”, puede presumir del más impresionante palmarés de rescates en el mar, prestación de comprometidas ayudas a barcos en peligro (¡de cualquier nacionalidad!), salvamento de cayucos y pateras, y asistencias médicas y quirúrgicas. Y también alegra a este reportero descubrir, de vez en cuando, las instalaciones de empresas privadas españolas que decidieron establecerse en África y crear puestos de trabajo en estas poblaciones de las que, precisamente por  falta de ellos, parte la emigración ilegal. Tal es el caso de un edificio de Nouadhibou que comparten por mitad, con sus rótulos bien visibles, las filiales españolas de “Roca” y “Porcelanosa”.
¡Feliz Navidad a todos! Pero muy en especial a esas personas, entidades y organizaciones públicas o privadas que tanto ayudan en África, y en cualquier punto del mundo, a los más necesitados.

Remitida desde Agadir

© 2006 José Romagosa Gironella
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 24 de diciembre de 2006

No importa

09/02/2010

No lo ha dicho con estas palabras, pero, según el señor José Bono, en España no pasa nada. No aprecia que exista “clamor” alguno en nuestra sociedad contra la actuación del Gobierno de España. No importa que Joaquín Almunia, catalejo en mano, descubra una España catatónica en el bajo vientre de Europa, o que Paul Krugman, Nobel de Economía, declare que “el problema para Europa no es Grecia, sino España”. No importa que un relevante socialista,  presidente de Castilla-La Mancha, lance un sincero llamado a la Moncloa sobre la necesidad de recortar ministerios. No importa que Alfonso Guerra – ¿lo recuerdan? – proponga un nuevo gobierno de coalición, prácticamente de salvación nacional, ¡con el Partido Popular! No importan las recomendaciones del Fondo Monetario, Banco Mundial, Banco de España… No importa que Sáez de Santamaría se rebaje sugiriendo que su jefe “aproveche el Desayuno Nacional de la Oración para volver a pedir a Obama que por favor venga a España”; y tampoco que el presidente americano, harto como debe de estar de tantas pamplinas, baje a desayunar en el último momento para no compartir con él los huevos revueltos.

Nada parece importar a nuestro campeón, ligero de bagaje desde siempre, que ahora está perdiendo esos últimos papeles en los que guardaba sus  notas sobre “estatuts”, abortos, cierre de empresas y alianzas de civilizaciones; subidas del paro, pensiones, sindicatos, y… versículos del Deuteronomio.

Si no hubiera estado tan ocupado en epatar con el gobierno más feminista del mundo (que habría podido ser maravilloso si en la selección hubiera primado la excelencia); no hubiera errado con las prioridades elegidas, negando por sistema la mayor, España no sería – como ha señalado un político catalán  – “la fábrica de más de la mitad de los parados de Europa”.

Nuestro hombre tuvo que desmarcarse una vez más (parece algo superior a él) del resto de los asistentes, al no inclinar la cabeza al principio de esa “Oración Nacional”. Hay personas que nunca aprenden. ¡Cómo aprender algo tan pasivo como “donde fueres haz lo que vieres”, estando uno por encima del común de los mortales!  Hay personas incapaces de evitar dar la nota gótica en una visita a la Casa Blanca, o ante el paso de la bandera nacional de un país del que dependemos; personas incapaces de aprovechar la juventud para hacerse con una cultura general mínima para ir saliendo del paso. Quien ha hecho una religión del laicismo y ataca a la Iglesia Católica y a la familia en España, se va a orar, ¡nada menos! con el Lobby de la Familia en Estados Unidos. Como escribe Alfonso de la Vega, osa citar la obra de Cervantes, en la que se proclama que “en el temor de Dios está la sabiduría”; y “presume de haber pasado por el Quijote, pero el Quijote no ha pasado por él”.  Menos mal que por ahí afuera ya lo han ido calando y saben distinguir muy bien entre un político sui generis y un pueblo grande como el nuestro.

Con o sin tostadas, rechacemos la burda parodia de una oración que no fue tal, y roguemos a Dios – ¡el del Viejo y Nuevo Testamento! – que nos eche una mano.

© 2010  José Romagosa Gironella
“Puntos sobre las íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día  9 de febrero de 2010