Archive for the ‘Ética (temas varios)’ category

El lado bueno de las crisis

04/03/2012
 La historia de los pueblos, con sus picos y depresiones, siempre reproduce el trazado de los dientes de una sierra. Lo explica magistralmente Toynbee en su teoría de los “ciclos fatales”. Nunca se logró evitar que tras un largo periodo de bonanza, y sobre todo de euforia, no siguiera otro de decadencia. Con intervalos más o menos dilatados entre cimas y vaguadas, ésta ha sido el cardiograma implacable de imperios y civilizaciones. Podría incluso hablarse de una sabia regulación natural encaminada a propiciar alternancias en los poderes del mundo. 
Visto desde otro prisma, los efectos de una crisis son comparables a los achaques que afectan al cuerpo humano, los cuales tienen la virtud de detectar enfermedades y permitir su tratamiento. El propio dolor corporal, sin ir más lejos, es el chivato que nos advierte sobre los males que padecemos. Las crisis de las naciones, así mismo dolorosas, cumplen igual función en el ámbito político-social:. hacen posible que nos paremos a pensar en qué hemos fallado y cómo corregirlo. “On recule pour mieux sauter”, reza un dicho francés. Se retrocede para poder saltar mejor. A nivel de un país, la crisis posibilita el cambio de dirigentes, la corrección de las causas que han llevado a ella (cosa que puede requerir grandes sacrificios) y la adopción de nuevas medidas para superar (cosa que puede requerir un largo tiempo) aquellos obstáculos que de otro modo habrían sido insalvables.
Al igual que el atleta, el país que, tras una crisis severa, aspira a volver a formar parte de una élite internacional, no es el que acepta pasivamente los vicios que lo hundieron, sino el que los reconoce y se pone a trabajar con el fin de erradicarlos. Es, como en el caso del saltador de altura, el que sabe recular, corregir pasados errores, y medir bien las distancias y el impulso necesario para dar un nuevo salto.
De otro lado, las crisis no son sólo económicas, ni únicamente morales, porque obedecen a la quiebra simultánea de muy distintos valores. La práctica de esos pecados que antes llamábamos “capitales”, no se ha limitado a embrutecer a gobernantes y ciudadanos, sino que ha degradado también los sistemas sociales, tornándolos obsoletos. La cara buena de la crisis que hoy nos aflige, es la que nos convoca a plantarnos ante sus circunstancias causales, tanto desde el plano individual como desde el colectivo, y a actuar unidos contra ellas. El primer paso imprescindible no puede ser otro que la regeneración moral de personas e instituciones. Los siguientes deberá dictárnoslos nuestro instinto de supervivencia y el reconocimiento de que una sociedad humana sin Dios nunca tendrá un futuro.
© 2012 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 23 de enero de 2012

El Estado en la cabeza

04/03/2012
Vuelve a ser la hora de uno de esos homenajes post mortem que tanto gustan a los españoles. Alguien escribió años ha este lamento: “¡Qué sino irse de un país de mendigos envidiosos donde para vivir hay que morirse!”. Y tenía toda la razón. Al igual que ocurrió con la monarquía española, que pasó por alto al legítimo aspirante por obra y gracia del general Franco, la presidencia del Gobierno español no pudo contar en ninguna de sus legislaturas con quien era a todas luces su político más cualificado. Su conocida vehemencia, brillantez intelectual e indudables dotes de mando, asustaron a los españoles. Algunas de sus expresiones más célebres, como aquella de “la calle es mía”, no eran más que un reflejo de su fuerte temperamento, pero calaron más de lo debido en la mente de buena parte de los españoles. No supieron ni quisieron ver esa clara vocación aperturista y democrática de Don Manuel Fraga que más tarde pudo dejar patente durante largo tiempo en su retiro político gallego. Dícese que el comentario de Manuel Fraga Iribarne, al conocer el nombramiento de Adolfo Suárez, fue este: “¡Se han saltado una generación!”.
Los homenajes que estos días se han ofrecido a ese excepcional hombre de Estado que no alcanzó a pilotar el nuestro, ha puesto también en evidencia a más de uno de esos mendigos envidiosos de la cita, y en especial a Santiago Carrillo. Con todo, Don Manuel ha pasado a la Historia de España como paradigma del gran estadista. No le dimos la oportunidad que merecía, y tuvo que conformarse con gobernar magistralmente Galicia, su comunidad autónoma natal, en la que mostró estar a la altura del valiente exministro de Franco que convirtió el tardofranquismo – como observara oportunamente la revista Times – en un prerrequisito de la democracia.
Fraga ha sido el mejor ejemplo de lo que debe ser un político, y también de lo que no debe ser. Ni una sola mentira en su dilatada carrera; ni la más mínima acción que cuestionara su honradez y su patriotismo. ¡Qué descomunal contraste con los crímenes y trapicheos perpetrados por políticos coetáneos suyos!
Pudo equivocarse, ¡y de qué manera! (Hernández Mancha, Vestringe,…), pero sus firmes creencias morales y capacidad de trabajo supieron guiarle en la acción política y en su prolífica ascensión intelectual, premiándole, a la postre, con su propia biografía intachable.
He querido releer uno de sus libros: “De Santiago a Filipinas, pasando por Europa”. Lo compuso en 1988, en pleno mundo en transición, con el bagaje de su larga experiencia en la política española, su amor al estudio ininterrumpido y, cómo no, sus dilatadas vivencias como embajador de España en la pérfida pero muy democrática Albión. Su lectura reconfirma en esa opinión de Felipe González de que a Fraga “le cabe España en la cabeza”; una de las pocas verdades pronunciadas por Mr. X . Vean esta reflexión que se hace en el libro, tocante al nacionalismo: “Cualquiera que conozca la realidad de la vida política sabe que ni Europa va en esa dirección, ni tiene sentido alguno cambiar de pareja a estas alturas de la Historia (…) Para decirlo más sencillo y más claro, en el momento en que cada región tuviera su propia seguridad social, los viejos gallegos se quedarían sin pensiones…” ¡Qué pena, queridos amigos, no poder leer los 57 libros que escribió!
© 2012 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 20 de febrero de 2012

Miserables

04/03/2012
Los miserables, queridos lectores, no son los pueblos de la Tierra que se mueren de hambre sino los potentados y avaros que, pudiendo impedirlo fácilmente, no hacen nada en su favor. Espero que haya de verdad un infierno para esos ricos inhumanos que pueden sentirse felices ante las insatisfechas necesidades básicas de un tercio de la Humanidad. Apelo, en última instancia, a la justicia divina. La lista de los millonarios de la célebre revista “Forbes”, a los que tanto admiran y envidian las sociedades consumistas, no es más que el censo de candidatos preferentes a ese juicio final. Con el gasto astronómico que en el mundo se hace en el campo armamentístico, y el vergonzoso dispendio en vicios, lujos y vanidades, cerca de dos mil millones de seres humanos carecen, en pleno siglo XXI, de alimentos, agua corriente, electricidad, asistencia médica y escuelas, cuando no de un simple techo o del más rudimentario retrete.
Los ricos del mundo se empeñan en ignorar que sus ayudas solidarias al doliente Tercer Mundo, no sólo les proporcionarían la máxima paz de conciencia alcanzable por el ser humano, sino que les reportaría ingentes lucros futuros. Esa jequesa de Qatar que ha pagado más de 30 mil millones de las viejas pesetas por un cuadro de Cézanne, habría podido cambiar con esa fortuna la faz de tres naciones enteras de su vecino Cuerno de África, y experimentar con ello un goce que jamás le proporcionará la contemplación de su valiosa colección de arte. No exagero un pelo si les digo que, de haber invertido esa impronunciable cifra en una obra humanitaria, habría alcanzado a ser tan feliz como doña Ramona, la admirable vecina de Peralvillo que, con una pensión que no llega al salario mínimo interprofesional, viene enviando cien euros todos los meses a un paupérrimo país africano, costeando así el mantenimiento y la carrera de un chaval morenito del que es madrina. Espero que me perdone por desvelar algo que ella lleva en secreto, y que un servidor, siempre indiscreto, ha descubierto por azar.
¿Se imaginan, amigos, cómo podría cambiar el Tercer Mundo si los acaudalados de “Forbes” le destinaran un diezmo de sus ganancias anuales? Uno llega a preguntarse por qué no lo hacen, si los millonarios saben cómo desgravar, incluso al cien por cien, este tipo de “donaciones”. Y halla la respuesta en esta otra pregunta: ¿Cómo van a dar algo de su fortuna cuando vemos – o hemos visto no ha mucho – que el banquero Botín donó un manto a La Virgen del Pilar, pero el manto llevaba bordado, y en lugar bien visible, …¡el logotipo del Banco de Santander!
© 2012 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 20 de enero de 2012

“Navegando en una nave invertida”

04/03/2012
Leí esta frase hace años, pero no recuerdo donde. Era la historia de un barco que había volcado a causa de una tempestad y de una tripulación exageradamente inepta. Aunque esto es todo lo que puedo recordar, la imagen de aquella embarcación con la quilla al aire ha venido siendo tema recurrente de mis pesadillas nocturnas. O puede que sea la secuela de un accidente sufrido en mi juventud cuando, tentando imprudentemente la suerte en un cascarón fueraborda, tomé el mar de Galicia por el lago de Bañolas. Sea lo que fuere, la impresionante visión de aquel barco zozobrado, que acaso me dejó grabada alguna novela de Salgari, me asalta ahora en pleno día, en cada telediario, como un fenómeno reflejo de la deriva que lleva España.
A lo largo de ocho años, la nave en la que los españoles viajábamos ha sido objeto de toda clase de tropelías. Se han burlado las leyes que nos habíamos dado para garantizar su correcta navegación, y promulgado otras que han venido a favorecer todo lo contrario. España, la gran nave europea que señoreó los mares y compiló el primer código de derecho marítimo – el Consulado del Mar -,  ha sido durante este tiempo la más errática de cuantas han surcado el océano: sin un marino experto en el puente de mando, sin un timonel de fiar al gobernalle, e incumpliendo sistemáticamente las leyes que hace siglos inventara.
Su capitán, obcecado en defender prioridades bastardas, fue incapaz de velar por la buena gestión de fletes y pasajes, y el mantenimiento y mejora del formidable navío confiado a su mando. Se preocupaba más de invitar a cenar a bordo a sus homólogos del petrolero “Venezuela”, o  del buque-cárcel “Cuba”, que de prestar cortés atención a otros comandantes de muy superior valía y peso internacional a los que, finalmente, tuvo que rendir pleitesía. No quiso escuchar a los prácticos que le acusaban de ordenar maniobras nefastas. Tampoco escuchó a los meteorólogos que le anunciaban mar gruesa, o arbolada, ni siquiera cuando el tifón, inmisericorde, empezó a cebarse con el barco.
“¡No pasa nada!” – repetía el capitán, cantando alegre en la popa – “¡El España sigue siendo el mejor barco del mundo!”. Sólo le faltó añadir la blasfemia “¡A este barco no lo hunde ni Dios!”, del capitán del Titanic. Pero la tempestad llegó y, mientras la orquesta interpretaba su consabido programa de allegros vivaces, puso al barco panza arriba y lo envió a dique seco.
El nuevo capitán ha jurado reparar las averías y hacerse de nuevo a la mar en la confianza de volver a registrar travesías felices en su cuaderno de Bitácora. Y, entretanto, el capitán defenestrado, y sus adláteres, maquinan cómo impedírselo. En lugar de intentar regenerarse, se afanan poniendo trabas al nuevo patrón de la nave en su noble y desesperado esfuerzo por salvarla. ¿Alguien esperaba otra cosa? Como pedimos los marinos en la Salve Marinera, quiera Dios que soplen serenas las brisas… Pero, conociendo el paño – que es tela marinera – se me hace mucho pedir.
© 2012 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 16 de enero de 2012

Un millón de abortos

04/03/2012
Corría el año 1961 cuando José María Gironella publicaba su novela “Un millón de muertos”, dedicada, según consta en el libro, “a todos los muertos de la Guerra Española 1936-1939”. Si mi ilustre pariente no hubiera fallecido, habría podido escribir “Un millón de muertos II”, y dedicar la obra a todos los seres humanos destruidos en el vientre de sus madres durante el Genocidio Español 2004-2011. En la aclaración que el escritor incluyó en su libro, a modo de prólogo, reconocía que había aumentado la cifra a un millón, aún sabiendo que los muertos en la contienda habían sido quinientos mil, porque quiso incluir entre ellos (sic) “a todos cuantos, poseídos del odio, mataron su piedad, mataron su propio espíritu”. Amén de lo inapropiado que resulta llamar “madre” a la mujer que decide eliminar al hijo de sus entrañas, se me ocurre que de haber llegado a escribir la obra que he imaginado, Gironella habría podido titularla “Dos millones de muertos”, sumando al millón de nasciturus eliminados en los últimos ocho años en España, ese otro millón de “madres” españolas que, con su acto contra natura, mataron también su espíritu.  
Uno tiembla sólo de pensar en lo grande que tiene que ser la misericordia divina para perdonar a la mujer que opta por sacrificar a su hijo antes de permitirle nacer; ser por lo menos bautizado, y darlo luego en adopción, si así lo desea, a alguno de los miles de matrimonios que darían cualquier cosa por criar a ese bebé, acaso por no poder tener uno propio. Y el temblor se torna pánico si uno se pone a imaginar cuál será el juicio divino por los actos de los carniceros abortistas y políticos antifamilia interesados en confundir el aborto con un derecho natural de la mujer.
Cuando todavía no hemos visto ningún signo de que el nuevo Gobierno de España vaya a cambiar estas cosas, se me antoja que haría falta un nuevo partido político, católico y por tanto “pro vida”, desmarcado de Estados Unidos y demás naciones positivistas, que viniera a congregar a las 48 entidades españolas que luchan por separado, bajo siglas tales como “Hazte Oír”, “Derecho a Vivir”, “Fundación Vida”, “SOS Familia”, “Médicos por la Vida”, “Fundación Red Madre”, “Foro Español de la Familia” “Evangelium Vitae”, “Fundación Madrina”…, y así hasta casi cincuenta. Ya va siendo hora de que España se ponga a la cabeza de esta Europa que hoy (y con buenas razones) sólo piensa en el Euro, y se organice con igual ímpetu para luchar colectivamente por la vida. La economía tiene sus leyes, pero éstas no excluyen los derechos que los hombres debemos defender: el derecho a nacer, a una educación elegida libremente, al trabajo, a un techo, a la familia, a la libertad de credo y de culto, a la dignidad personal, a las caricias, y a vivir sin el temor de que otros hombres nos maten.
El nuevo partido podría catalizar los esfuerzos no sólo de esas entidades, sino también los de Cáritas, Hijas de la Caridad. Hermanitas de los Pobres, Cottolengo del Padre Alegre, Hermanos de San Juan de Dios, Jóvenes del Tercer Mundo, Jornada Mundial de la Juventud, Cruz Roja Española, Proyecto Esperanza, y Médicos sin Fronteras, entre muchas otras organizaciones ejemplares que sería imposible relacionar en su totalidad. Nuestro problema reside en que su inmensa y benéfica fuerza no trasciende al ámbito legislativo.
© 2012 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 9 de enero  de 2012

José Luis Aguilera

18/12/2011
 José Luis Aguilera ha muerto. Quijotista de raigambre, eligió esa forma de vida que consiste – como leemos en la gran novela – en hacer el bien a todos y mal a ninguno. Nos ha dejado el recuerdo del hombre honrado y generoso que Cervantes perpetuó en su personaje más célebre. Podría incluso afirmarse que José Luis ha sido un don Quijote redivivo, un alter ego del andante caballero eternamente ocupado en deshacer entuertos. Quitando a otros elegidos, como el ilustre membrillato Pedro Morales de Gracia, el catedrático cervantista Joaquín González Cuenca, o el antiguo ferroviario Manuel López Gómez, fue uno de esos manchegos admirables que se sabía el Quijote de memoria y había hecho de esta obra su “hoja de ruta”.  
 
Humanista, abogado y senador del Reino por Ciudad Real, supo llevar por el mundo el nombre ilustre de su tierra. Sin estridencias ni afán de vanos protagonismos, sus consejos fueron siempre los del cristiano viejo, aunque en otro lugar geográfico habrían podido ser los del derviche mahometano ducho en tradición oral, o los de un sabio necesitado de potentes anteojos, debido al mucho leer. Al igual que nos acontece con la imagen de Quevedo, ya no podremos evocar el bondadoso rostro de Aguilera sin incluir en el collage esas características gafas de recia montura que semejaban dos lupas y transformaban sus pupilas – como diría Juan Ramón – en dos escarabajos de cristal negro. Serán sus ojos, sin duda, esos amplios ventanales por los que asomaba su alma, los que más nos servirán para traer su imagen a la memoria.
 
Necesitado de darse y de seguir repartiendo el amor que le sobraba, tras haberlo volcado a espuertas en su esposa Encarnita, en sus hijos y sus nietos, decidió un día reunirse con sus amigos más próximos y proponerles otra de sus geniales ideas: la de fundar una asociación que divulgara los valores del Quijote y contribuyera a formar una sociedad más culta, justa y solidaria. Así fue como vio la luz, allá por 1994, la asociación cultural  Ciudad Real Quijote 2000, hoy desaparecida, aunque no fueron pocos sus frutos y realizaciones a lo largo de sus quince años de existencia.
 
Don José Luis Aguilera Bermúdez, Quijote del siglo XX, ha fallecido en Cullera, hace apenas unos días. Nos dolemos de su pérdida cuantos tuvimos el honor de ser sus escuderos, sus mozos de campo y plaza; sus amas, bachilleres, barberos y sobrinas. Nuestro paisano más ilustre, el que mereciera un día la distinción de “Caballero Andante”, y más tarde la de “Ciudadano Ejemplar” de Ciudad Real, ha emprendido su último y definitivo viaje, el que lleva a las estrellas. Y uno (amante de los dibujos animados) quiere imaginarse que un triste can innominado, galgo corredor por más señas, sigue inmóvil en la esterilla, junto al lecho mortuorio, aguardando su regreso. Los demás damos por cierto que el reencuentro ocurrirá en algún mágico lugar donde no hay puestas ni auroras.
 
© 2011 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 19 de diciembre  de 2011
 
 

El valor de la confianza

18/12/2011
Es en los momentos críticos cuando los pueblos – asustados – deciden con más responsabilidad a quién otorgan su confianza. Acabamos de verlo en España, tanto en las elecciones autonómicas y municipales de mayo, como en las generales de hace apenas quince días. Se ha evidenciado claramente que los españoles, incluidos varios millones de los que votaron PSOE en anteriores comicios, han reconocido el desastre al que el mal gobierno de ese partido nos ha llevado. El rotundo rechazo a una ideología equivocada, que antepone los intereses partidistas a los del país, ha constituido la mejor de las noticias para cuantos aspiramos a todo lo contrario. La inmensa mayoría de españoles creemos que la prepotencia, las mentiras y la falta de patriotismo que han arruinado España a lo largo de los últimos años, han llegado a su fin. Al tiempo que el socialismo ha fracasado estrepitosamente, y perdido la confianza de los ciudadanos, éstos se han volcado en declarar que confían en el Partido Popular: que creen en esta formación hasta el punto de otorgarle el más amplio cheque en blanco que nuestra constitución contempla.
 
Mientras comprobamos a diario que ni siquiera in articulo mortis el Gobierno socialista se enmienda, o se arrepiente de algo, asistimos aliviados a unos preparativos del próximo equipo de gobierno, que nos infunden confianza. Todo parece indicar que la demagogia barata, propia de un ejecutivo sectario y de gente poco formada, va a dejar paso a una política seria de personas preparadas, honestas y eficaces. No sólo la “prima de riesgo” ha descendido sustancialmente (antes incluso de que el gobierno entrante haya asumido el poder), sino que también la “prima de canguelo” de los españoles se ha visto mitigada de forma significativa.  Dicho con otras palabras, los españoles confiamos que el gobierno sucesor del que hoy agoniza en Moncloa, antepondrá la acción a la palabra y serán sus hechos (esperemos que atinados) los que le darán crédito y prestigio; y por extensión a España.
 
En un interesante “post” que firma Patricio Morales, se glosa la integridad, es decir, la virtuosa coherencia entre valores, palabras y acciones. “En la medida en que valoramos que las personas nos digan la verdad, cumplan sus promesas y sean honestas” – afirma – “se desarrolla la confianza”. Y también se nos advierte de los peligros que acechan tras la capacidad (o necesidad) que el líder tiene de delegar. Es preciso controlar a aquellos en quienes se delega: “No se trata de delegar una autonomía plena para la toma de decisiones, sino de hacer a los delegados partícipes de los procesos”.   
 
Parece ser que el presidente Rajoy no ejercerá únicamente como tal, sino que podría retener la titularidad de algunas carteras ministeriales. La idea, amén de novedosa, podría ser óptima, dada su formación académica cum laude, su brillante trayectoria profesional y política, y su anunciada intención de rodearse de los mejores especialistas. Si a todo esto añadimos una personalidad dada a la reflexión profunda, la sencillez y el diálogo, la confianza que hoy sentimos parece justificada. 
 
© 2011 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 5 de diciembre  de 2011
 

Gaudeamus igitur

18/12/2011

Léase: Alegrémonos pues. Es decir: ¡Albricias!  Tras el aplastante triunfo del centro-derecha en las Elecciones Generales celebradas ayer, ya podemos abrir de par en par las ventanas y proclamar a los cuatro vientos el alivio que gran parte de los españoles sentimos. Atrás queda la burda pelea de un socialista quemado, aspirante a Ave Fénix, y la seria defensa de ideas nuevas de su oponente y vencedor. El buen estilo de este último a lo largo de la campaña, nos permite presagiar el final de una política que ha descoyuntado a España, y el inicio de otra etapa en la que tendremos que volcarnos en la salvación nacional. La absoluta mayoría de votos conseguida por el candidato Rajoy pone de manifiesto, de un lado, el fracaso de una “elite” del PSOE que (como era de esperar) no ha dado un palo a derechas y, de otro, el claro grado de confianza que un pujante Partido Popular ha logrado despertar en gran parte del electorado.

Las urnas han vuelto a hablar y ahora toca al PSOE (a lo que quede del partido tras su previsible crisis interna) demostrar a los españoles si sabe o no sabe perder unas elecciones. De esto dependerá el tiempo que pueda precisar el PP para sacar a España del hoyo. Gran parte de los españoles teme que ni Rubalcaba ni Chacón, ni Chaves o doña Trini, ni ninguno de los que sobrevivan al batacazo de ayer, abriga la voluntad de actuar con gallardía desde su nueva posición. Como oímos hace años de boca de Felipe González, cuando – ¿recuerdan? – se la jugó el micrófono, a los líderes socialistas de hoy sigue interesándoles la tensión. ¡Qué lástima que tan importante partido de nuestro espectro político renegara un día de la excelencia, del juego limpio político y del mismo Montesquieu!

Habrá que recuperar la Justicia, en la línea ya iniciada por la juez Mercedes Ayala, y cambiar algunas de las nuevas leyes promulgadas, porque sin hacer sábado a fondo no se adecenta la casa, ni podremos recuperar el prestigio internacional perdido. Las grandes cuestiones del Paro, la Sanidad y la Educación, obviamente, son las otras prioridades, y todas al mismo nivel. Hagamos nuestra, si somos capaces, esta letra del Gaudeamus igitur, el himno universitario: “¡Vivan los que estudian! / Que crezca la única verdad, / florezca la fraternidad / y la prosperidad de la Patria”. Y también esa otra: “¡Muera la tristeza! / Mueran los que odian, / muera el diablo, / cualquier otro monstruo, / y quienes se burlan”. Por lo que a un servidor respecta, más que desear la muerte a los que odian o se burlan (que bastante que lo pagan en carne propia), les deseo que fracasen estrepitosamente, o se vuelvan buena gente. Podemos mejorar España sin necesidad de matarnos, ¿no les parece? .Ojalá lleguemos a erradicar los extremismos estériles. ¿Nos hemos parado a pensar que empezamos con la violencia escolar o callejera, seguimos con enfrentamientos futboleros y amañadas memorias históricas, y acabamos en la contradicción de un “gobernaremos para todos” que supedita el principio de igualdad de oportunidades a la previa condición de exhibir un carné en la boca? La esperanza que hoy volvemos a sentir sobre el futuro e España, se vería reforzada con una izquierda reformada, practicante del fair play y enemiga de la demagogia.

© 2011 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 21 de noviembre  de 2011

Comida de viejas

18/12/2011

Si te gustan, las comes, y si no, las dejas. Esto es lo que se decía de las lentejas en épocas ya lejanas, pero mejor administradas, cuando los dirigentes sindicales y demás políticos de izquierdas vestían ropa de pana y aún no estaban abonados a restaurantes de lujo. Tratábase de una legumbre socorrida por su bajo precio (y alto contenido en hierro), que vuelve a encontrarse presente en los menús del día de buen número de restaurantes. Contribuye a hacer posible que los sufridos hosteleros que todavía no han cerrado, puedan ofrecer comidas a nueve o diez euros per capita (pan, vino, postre y café incluidos), aunque cada día sean más los españoles para los que incluso estos precios moderados resultan prohibitivos. Tanto debe de ser así, que a la entrada de una céntrica cafetería de Ciudad Real, en plena calle Toledo, ha empezado a anunciarse esta escueta y económica oferta: “Potaje de Lentejas, 2 Euros”. Oportuna iniciativa – me he dicho al leerla – dada la circunstancia de que millón y medio de familias españolas carece de cualquier ingreso y de que el nuestro es el Estado de la UE que menos ayuda a las familias. Y ello sin mencionar que, tras el despilfarro socialista, nuestra bendita región no parece ser, ni de lejos, de las más favorecidas.

Menos mal – he exclamado para mí – que la baja tasa de natalidad promovida en estos años socialistas, y el incremento de la longevidad,  han ido creando en nuestro país una sociedad de vejetes que son – somos -, a juzgar por el dicho castizo, los más dispuestos a consumir esa barata legumbre. De continuar esta tendencia, pronto veremos reinstauradas las acelgas y esas humildes sopas de ajo que aprovechan el pan duro (con un huevo de añadidura los domingos) en la dieta cotidiana de los viejos que conformaremos el segmento más amplio de la población, es decir, los abuelos, los abuelos-canguro, los “adultos mayores” (+ de 65 abriles), los ancianos (+ de 80) y demás clases pasivas (y pasivas “beneficiarias”,según me temo, del non petito derecho a una “muerte digna”).   

A este columnista le parece bien que los establecimientos de Ciudad Real  incrementen su oferta en el sentido de brindar precios para todos los bolsillos, incluso para los vacíos, máxime en tiempos de crisis como los que estamos viviendo. Parece acertado que en la zona de la Ronda de Ciruela hayan lanzado esos menús limitados a un solo plato (y no precisamente de los llamados “combinados”) a un precio que no excede de los 7 euros. Como corresponde a una ciudad que va haciéndose grande, y por tanto más deshumanizada, en Ciudad Real se puede comer hoy , o cenar, un suculento plato de lentejas por dos euros.  La ciudad ofrece, así mismo, en los comedores de Caritas y de otras comunidades religiosas a las que el Gobierno socialista ha venido sistemáticamente ignorando en su capítulo de ayudas, la posibilidad de consumir gratuitamente una comida caliente. Son muchos los empresarios que han tenido que cerrar sus empresas, los asalariados que se han quedado sin su empleo, y aquellos que han perdido sus viviendas, que hoy venden su progenitura por un mísero plato de lentejas. Un gobierno de ineptos, fracasado defensor del  “papá Estado”, los ha arrojado vilmente a la cuneta.  

© 2011 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 1 de noviembre  de 2011

Desfachatez

30/10/2011
En nuestra extensa familia, apellidada España, debido a que sus miembros nos dedicamos a diversas actividades con las que nos ganamos (o nos ganábamos) la vida, decidimos un día por mayoría nombrar un equipo de administradores de nuestro patrimonio y ahorros comunes. Mas ocurrió que, en lugar de gestionarlos con honradez y eficacia, es decir, tratando de incrementarlos, o de no mermarlos cuando menos, dispusieron de ellos a su antojo y los dilapidaron. Se comportaron como si en vez de administradores hubieran sido nombrados usufructuarios de la finca con plenos poderes para disponer, e incluso para subastarla. En más de una ocasión llegaron a comportarse como auténticos enemigos pagados, por ejemplo, cuando intentaron poner en peligro la unidad familiar. Cuando nos percatamos de lo que estaba ocurriendo, parte de la familia puso el grito en el cielo y propuso llamar a los administradores al orden, mientras que la otra  (la que más había insistido en su nombramiento por ser amiguetes los elegidos y esperar favores de ellos) rechazaba las evidencias y se negaba a exigirles el inmediato cambio de conducta que se había vuelto imperativo. De otro lado, grande fue la sorpresa del sector más crítico de la familia al descubrir que en el contrato firmado con los interfectos no se había incluido cláusula resolutoria alguna, y que tampoco se habían contemplado circunstancias especiales que, por su gravedad, debieran haber exigido el refrendo familiar. Pasara lo que pasara, había que agotar su forzoso periodo de vigencia. Dicho en otras palabras, el contrato hacía posible que los desleales mandatarios suplantaran impunemente a sus mandantes, sin que éstos dispusieran de instrumentos para evitar la imparable descomposición de su histórico acerbo familiar. Las dos facciones del clan, enzarzadas ahora en vanas discusiones sobre si “son galgos, o son podencos”, se veían incapaces de frenar aquel estado de cosas. “Tendremos que cambiar el modelo de contrato”, – propuso un día una de las partes, pero pronto descubrieron que tal cambio sólo podría plantearse a la expiración del acuerdo que aún se hallaba en vigor, y únicamente si la otra parte aprobaba previamente los cambios.
Pero déjenme proseguir. Debido a la fatalidad de que el tiempo pasa volando – tempus fugit, leo en la esfera de mi reloj de pared – el contrato de marras llega ahora su fin. Y sucede que la facción familiar que apoyaba a los golfos protagonistas de esta historia, ya no ostenta la mayoría. Miren por donde, ahora es la antigua facción segundona la que, salvo “imprevistos”, concurrirá con más votos a las próximas elecciones. No sabemos aún si se cambiará o no el viejo modelo de contrato, pero ya parece cantado que los usufructuarios de facto de mi familia dejarán de serlo y que la nueva y pujante fuerza familiar que los malos administradores han ido haciendo crecer de forma inusitada, logrará imponer un nuevo equipo que comporte, Dios lo quiera, un cambio radical de gestión.
Y, ¿dónde está la desfachatez a que alude el título de esta columna? – se preguntará el lector. Pues, está, precisamente, en el atrevimiento de unos malos administradores que, lejos de reconocer sus muchos y manifiestos errores, basan hoy su campaña en prevenir al respetable (¡qué bajeza!) sobre los que “se propone cometer” el probable equipo entrante.

© 2011 José Romagosa Gironella
“Puntos sobre la íes”
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real, el día 3 de octubre  de 2011